PRESENTACIÓN
ENTRE CIENCIA Y CREENCIA : Los Saberes Ocultos

"Un cuchillo, no es ni verdadero ni falso, pero quien lo agarra por la hoja se equivoca" René Daumal.

En estos tiempos de fin de ciclo, en los que nos saturan con conceptos como crisis, ausencia de valores o depresión, valdría la pena detenerse y volver la vista a una serie de personalidades, escuelas, disciplinas o grupos que intentaron ayudar al hombre en los días más convulsos de la historia, y que aún hoy lo hacen, desde la resistencia contra la persecución a la que tuvieron que hacer frente en el pasado, a la lucha contra los prejuicios y banalizaciones que sufren en el presente. Las disquisiciones y debates entre ciencia y creencia nos dan pie para reflejar en ÁBACO, en diversos artículos, la reflexión y la información sobre estos fenómenos que vuelven regularmente a la actualidad sin el detenimiento necesario para llegar a su esencia. Diversos grupos e individuos buscaron y buscan el conocimiento: los teósofos, sepultados entre la filosofía más académica y el ocultismo más falsario, o los alquimistas considerados científicos menores... rosacruces, sufíes, místicos o librepensadores y otros muchos colectivos de buscadores, que padecen la presión de una sociedad ansiosa de novedades, que al mismo tiempo elude emplear el tiempo necesario para recorrer los caminos que éstos proponen, recurriendo en masa a los más diversos atajos, ansiolíticos, horóscopos o libros de auto-ayuda. La metafísica, la disciplina que está más allá de la ciencia se plantea cuestiones esenciales como. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? En tanto que la religión suele olvidar las preguntas para centrarse en las respuestas. Bradley define la metafísica como "la búsqueda de falsas explicaciones para lo que creemos por instinto".
Y añade que "fuera del espíritu no existe, y no puede existir, realidad alguna, y en la medida en que algo es espiritual, en esa medida es verdaderamente real." Las razones que un día permitieron dioses, reyes y leyes injustas se desvanecen, su contenido se evapora, pero no su aura, que es la que pervive, y permite a estos poderes sobrevivir. Como ha escrito Nietzche "los que mandan simulan las virtudes de los que obedecen" y en esa simulación prolongada urbi et orbe, como un teatrillo sin fin, se consume una libertad individual cercenada por el miedo de la mayoría. Según Onfray "la historia oficial de la filosofía se construye generalmente con pensamientos cuya carga explosiva, real en su época, se ha desactivado, y que subsisten como monumentos, en adelante, inofensivos". En este matraz
de papel fundiremos alquímicamente elementos discordantes como sólo pueden ser los pensamientos en su continuo flujo. Mientras que para Arthur C. Clark "cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia" para T. W. Adorno "el ocultismo es la metafísica de los mentecatos". Contra los cementerios de la certeza sembraremos la vida de dudas, acogiéndonos al cobijo de Jung cuando afirma que "no es infantil tan sólo el que continúa siendo niño demasiado tiempo, sino también el que se separa de la niñez y opina que ya no exista lo que él no ve". La creencia debería ser una búsqueda sin ruta, como las manos que recorren la espalda de la amada, sin otro fin que la demostración del amor y la generosidad; y la religión una lucha entre el poder del espíritu y la materia, con el predominio de los actos sobre las palabras, y no una fuerza de control social en la que se sustituye el concepto sagrado por las palabras que se usan para describirlo, cayendo como consecuencia en el dogmatismo. Cualquier doctrina verdadera tendría que invitar en primer lugar a sus adeptos a cuestionarla, y es sólo la debilidad del dogma la que necesita de ligaduras para retener a los fieles, para re-ligarlos en un supuesto común que cambie presente por eternidad. Sin embargo, cualquier puerta, aunque conduzca a lo invisible, tiene que
poder ser vista, y como un cruce de caminos a otros tantos territorios de la conciencia y de la práctica vital, toman cuerpo de letra los distintos artículos. Todo ello a pesar de Nietzche, quien decía que las palabras le resultaban lentas, poniendo una piedra más a una especie de desafección hacia el lenguaje, por su carácter de herramienta universal al alcance de todos, independiente de cualquier intención moral, y utensilio esencial para la manipulación. Esto hace que los símbolos ocultos sigan vigentes porque a medida que la alfabetización avanza en la historia todo lo inefable pierde sentido, ya que el común de las gentes apuesta por una claridad en la expresión que aproxima al lenguaje con la matemática, iluminando las zonas de sombra y los conocimientos especiales propios del erudito. La búsqueda de símbolos universales resulta muy útil para fomentar la unión de pueblos con tradiciones diversas, como sucede por ejemplo con los aros olímpicos, pero no ha habido ningún empeño global en sondear el simbolismo como herramienta política que sirva para unificar a los humanos en busca de un fin común. Una de las principales actividades del ocultismo ha sido rastrear dentro de las grandes doctrinas que han gobernado al hombre, hasta llegar a ese momento crítico en el que las creencias se convirtieron en dogmas y las tradiciones en mandamientos. Cada religión ha acabado produciendo normas y pecados, para separar a los buenos y a los malos, sirviendo más a una forzosa cohesión social y a las razones de los poderosos que a la paz de espíritu de los individuos. La discreción ocultista en tiempos de inquisición significaba supervivencia, mientras que en la época actual de pensamientos únicos, medios de masas y proliferación
de charlatanes, es un arma para mantener la pureza de unos conocimientos amenazados por la vulgarización o por su conversión en reclamos comerciales. Joaquín Pérez Pariente, desde la avanzadilla de la ciencia aplicada, explica con rigor e intención didáctica los fundamentos de la alquimia como disciplina, desvelándonos unas cualidades que le confieren el derecho a ser estudiada como conocimiento autónomo dentro de cualquier plan de estudios. Para Saturnino Torre la comunicación es algo más que el lenguaje, abriéndonos nuevos horizontes perceptivos para una formación y un intercambio de ideas libre de primitivos anclajes. Diego Cabezudo, por su parte, nos desvela como el arte de habitar los espacios –la arquitectura– puede y debe recoger los antiguos conocimientos naturales, y que toda construcción que siga sus leyes nos hará más felices y responsables con el planeta. Raimon Arola cavila en torno al pensamiento simbólico y como este se ha servido del arte para codificar conocimiento y verdad. José Luis Espejo nos cuenta sus últimas pesquisas acerca de los cátaros, y de cómo su estela de ejemplaridad y misticismo se pierde entre nosotros. Rubén Figaredo nos acerca al camino de perfección de los derviches, un grupo particular de místicos sufíes de origen pre-islámico que más allá de su exótico atractivo como atracción turística nos señalan un cauce de entendimiento y fraternidad entre hombres y religiones. Esteban Cortijo, desde su condición de biógrafo y erudito, nos describe las claves de un hombre admirable, dechado de virtudes y compendio de saberes, el teósofo y científico extremeño Mario Roso de Luna. Recogiendo el testigo de los encuentros con hombres notables, el periodista Juan Manuel Macías, hará lo
propio con la figura de Gurdjieff, uno de los maestros más influyentes dentro del confuso panorama de la sabiduría a contra corriente. Desde la perspectiva de libre pensador y miembro de los Rosa-Cruz, Pedro Víctor Rodríguez nos explica cuales deberían de ser, a su juicio, las coordenadas de una libertad real, que mire más allá del egoísmo y la simpleza de quien se deja llevar por la historia en vez de intentar protagonizarla. Beatriz Fraguela desvela para la ciencia los gestos más disimulados por el poder, investiga en las razones sutiles de uno de los libros más bellos de la historia, el Polífilo, y de cómo su mensaje herético de amor y libertad pudo soslayar las trabas de la inquisición en la época de Felipe II. Cruzando el océano, contamos con la colaboración de Maria do Carmo Freitas y Paulo Gilvane Lopes, quienes nos acercan a las ceremonias del cadomblé, en el que se funden los rituales africanos con la búsqueda sagrada de muchos
brasileños, que unen el alimento de la carne con la salud del espíritu. La psicóloga y terapeuta Paloma Cabadas nos introduce en la práctica de la inmortalidad, o en cómo podemos prepararnos para cambiar de dimensión sin miedo y con los ojos abiertos. Para finalizar, Luis Antonio Lázaro hilvana un inquietante relato en el que las fuerzas de la luz y la oscuridad se juegan el destino del hombre en manos de la conjura universal, tras cuyo fondo apocalíptico late la esperanza en una nueva humanidad que despierta, consciente de sus responsabilidades con el planeta. Brindamos estas páginas para los ojos curiosos, para las miradas nuevas dispuestas a ejercer su poder para el bien de todos.

 

Rubén Figaredo
rubenfigaredo@hotmail.com

 

 
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